BASADA EN HECHOS REALES

El veterano Roman Polanski vuelve a la carga con una cinta que no pretende ser ni original ni brillante. “Basada en hechos reales” (D’apres une histoire vrai) es una coproducción franco-polaco-belga que asoma como un curioso ejercicio de estilo en el que el curtido cineasta vuelve sobre temas muy propios de su universo narrativo. Y al mismo tiempo parece haber sido concebida únicamente para entrampar y distraer a los espectadores en una aventura tan irreal como ambigua.

A partir de una novela de Delphine de Vigan, adaptada por Polanski y su prestigioso colega Olivier Assayas, el realizador construye su historia como una pieza de misterio psicológico. Emmanuelle Seigner (esposa de Polanski desde 1989) encarna a Delphine Dayrieux, una destacada novelista que se encuentra en una seria crisis creativa. Tras su último libro, que es un bestseller, conoce a una extraña y atractiva mujer (Eva Green) que le confiesa ser una incondicional admiradora suya. La fascinación es inmediata. Pronto esta misteriosa fan, que admite trabajar como ‘escritora fantasma’, se convierte no solo en una indispensable presencia para la autora, sino que se muda a su departamento y empieza a controlar -y complicar peligrosamente- su vida personal y profesional.

Planteado el relato deliberadamente como una suerte de rompecabezas lleno de lugares comunes, Polanski va soltando diversas pistas sobre lo que podría ser producto de la pura y atormentada imaginación de la escritora. Las referencias a notables obras fílmicas propias como “Repulsión” (1965) o “El inquilino” (1976) resultan obvias, siendo todavía más pertinente su cercanía con la más reciente -y muy superior- “El escritor oculto” (2010). Incluso, se perciben ecos lejanos de filmes ajenos como “Miseria” (1990), de Rob Reiner, o “Mujer soltera busca” (1992), de Barbet Schroeder.

La posibilidad de ir adivinando lo que le sucede a Delphine está ahí, a lo largo de una narración no tan laberíntica como se pretende (una atracción sexual que no se consuma nunca, el hecho de que la misteriosa mujer converse solo con Delphine y nadie más advierta su presencia). Los rasgos patológicos van apareciendo inclusive en las pesadillas de la protagonista, en los recuerdos de una madre afectada mentalmente. Y la relación distante que mantiene con su pareja (Vincent Perez) permite que ambas mujeres estén solas la mayor parte del tiempo.

Polanski somete al público a un juego psicológico que se revela finalmente como un divertimento a todas luces menor en su larga trayectoria. Pequeña reflexión, si se quiere, sobre los oscuros caminos de la creación en la que mantiene su habilidad para construir climas y ambientes opresivos. Se halla vigente a sus casi 85 años (los cumplirá en agosto próximo). Por ende, cabría esperar de él, quizás en el futuro cercano, una película más inspirada.

Enrique Silva Orrego

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