BLADE RUNNER 2049: BUSCANDO A DECKARD

En “Blade Runner” (1982), uno de los mejores largometrajes del británico Ridley Scott, el agente Rick Deckard (Harrison Ford) tenía la misión de liquidar a cinco replicantes (androides casi humanos con vida limitada). Y por el camino acababa enamorándose de una de estas creaciones, la bella Rachael (Sean Young), la más perfecta de la Corporación Tyrell.
Policial futurista con impecable diseño de producción, excelente fotografía (de Jordan Cronenweth) y música (a cargo del griego Vangelis), la cinta de Scott se apoyó claramente en algunas claves fundamentales del ‘film noir’ estadounidense. Y salió muy airosa, tanto que hoy goza de un mayúsculo -y merecido- culto a nivel mundial a partir del ‘final cut’ (corte o versión definitiva del director), mejorado digitalmente varios años después del estreno comercial.

El conocimiento de esta imprescindible película no es obligatorio, pero sí necesario para disfrutar mejor la visión de “Blade Runner 2049”, la oficiosa secuela emprendida por el canadiense Denis Villeneuve, de la que el veterano Ridley es uno de los productores. El espíritu filosófico y existencial de la novela de Philip K. Dick (en que se basó el relato original) está perfectamente plasmado en el nuevo guión de Hampton Fancher y Michael Green. Y el impresionante diseño escenográfico de Dennis Gassner y la dirección fotográfica de Roger Deakins contribuyen brillantemente a la consecución de su envolvente atmósfera crepuscular.

Han pasado 30 años desde la historia inicial. La ciudad de Los Angeles luce más deteriorada y San Diego se ha convertido en un inmenso basural. Los restos de la Corporación Tyrell han sido adquiridos por un extraño magnate llamado Wallace (Jared Leto), quien ha logrado crear una raza mucho más perfecta de replicantes y multiplicarla en desmedro de los humanos. En ese contexto, los replicantes antiguos que todavía permanecen ocultos son rastreados para su eliminación. Tal es la tarea encomendada al agente policial ‘K’ (Ryan Gosling), quien tiene dudas acerca de su propio origen. Incertidumbre que se agudizará tras un operativo en el que un secreto guardado por años es desenterrado. El joven cazador tendrá entonces que buscar al misteriosamente desaparecido Deckard (Harrison Ford) para resolver el enigma.

La narración de Villeneuve es deliberadamente pausada y convierte el periplo de ‘K’ en una aventura inquietante y visualmente asombrosa. Es muy ingeniosa en la relación del agente con Joi (la cubana Ana de Armas), su peculiar conviviente virtual, o en el curioso trío sexual que forman ambos con una prostituta (Mackenzie Davis). Es, asimismo, convincentemente violenta gracias a la presencia de la astuta y peligrosa Luv (la holandesa Sylvia Hoeks), implacable lugarteniente de Wallace. Y nostálgica en el encuentro de ‘K’ y Deckard.

No está presente la inolvidable música de Vangelis, pero el trabajo de Benjamin Wallfisch y Hans Zimmer alcanza la altura requerida, y por ahí escuchamos algunos acordes de la partitura original. A destacar las precisas caracterizaciones de Gosling y Ford, las breves colaboraciones de Edward James Olmos y Sean Young, y la memorable aparición de la gigantesca chica virtual, guiño cinéfilo al episodio “Las tentaciones del doctor Antonio”, dirigido por Federico Fellini para el largometraje colectivo “Bocaccio 70” (1962). Que no quepa duda, “Blade Runner 2049” es uno de los estrenos importantes de 2017. Habrán nominaciones al Oscar.

Enrique Silva Orrego

Comentarios

share post :
Facebook
Twitter
Pinterest
Instagram
Youtube
Snapchat