PERFECTOS DESCONOCIDOS: LO QUE OCULTAN LOS AMIGOS

El cine italiano brilla por su ausencia desde hace tiempo en las salas comerciales locales, y de no ser por esporádicas exhibiciones en festivales o muestras culturales, no veríamos nada de lo que se produce en la península. Por eso resulta saludable y bienvenido el estreno de la cinta “Perfectos desconocidos” (Perfetti sconosciuti), realizada por Paolo Genovese.

El cineasta, con casi dos décadas de actividad y varios largometrajes en su currículum, ilustra una historia en la que pone a prueba la amistad de varios años de un grupo de personas. Relato en el que afloran secretos ocultos que cambiarán de un momento a otro el curso de una simpática velada podría haber transcurrido con normalidad, sin sobresaltos.

Tres parejas se reúnen en el departamento de una de ellas para cenar amigablemente. Reunión a la que también asiste un amigo común, divorciado, sin su compañera de turno. La opípara comida y los tragos van y vienen, hasta que la anfitriona propone un juego aparentemente inofensivo: que los asistentes pongan sus celulares sobre la mesa y se compartan todos los mensajes y llamadas.

Lógicamente, habrá alguna negativa inicial de uno o dos comensales, pero finalmente el juego arrancará. Y las cosas irán complicándose progresivamente hasta niveles peligrosos, mientras mayor es la información que se va compartiendo.

Genovese recorre el terreno de su comedia dramática con bastante habilidad. Contando con un sólido equipo de actores, a los que ubica muy bien a lo largo y ancho de los espacios interiores, los calculados diálogos fluyen con mucha expresividad y naturalidad. El estilo coral se va imponiendo con una acertada dinámica que no desentona. Especialmente en la primera mitad de la cena.

Estamos ante una agridulce visión de la clase media pudiente que nos recuerda la solvencia narrativa que ha tenido siempre el cine italiano. Con un humor muy propio y una capacidad para reunir diversos personajes en un mismo escenario sin perder de vista a ninguno.

Sin embargo, cuando las revelaciones se ponen candentes y las tintas empiezan a cargarse demasiado, la dinámica se torna tan áspera que pierde algo de verosimilitud. Saltan entonces las trampas de una narración sin fisuras aparentes. Situación que el desenlace recompone astutamente, como para que no queden huellas de tanto secreto revelado y sus terribles consecuencias.

“Perfectos desconocidos” es una película interesante, bien actuada, que recomendamos a quienes quieran ver algo distinto a las aparatosas producciones hollywoodenses que normalmente saturan la cartelera.

Enrique Silva Orrego

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