VALERIAN Y LA CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS

El cine del francés Luc Besson privilegia habitualmente la acción y el espectáculo visual recargado. Géneros como el policial y el fantástico son sus predilectos. No siempre ha dado en el blanco, pero tampoco pierde las ganas de elaborar proyectos ambiciosos y en ciertos casos muy costosos. Ya lo hizo, por ejemplo, en “El quinto elemento” (1997), en su momento la película de mayor presupuesto de la cinematografía gala.

Valerian y la ciudad de los mil planetas, la nueva superproducción de Besson, ha superado con creces el presupuesto de “El quinto elemento”, convirtiéndose en la más cara de Francia. Claro que con capitales asociados de otros territorios, como Reino Unido, Bélgica, Alemania, Emiratos Árabes y Estados Unidos. No ha tenido el éxito comercial esperado, pero eso no implica que carezca de interés.

Lo más curioso es que se basa en al menos un par de famosas historietas de toda una serie francesa escrita por Pierre Christin e ilustrada por Jean Claude Mezieres, que inició su publicación hace 50 años. Hecho muy singular, ya que la película de Besson parece una combinación de “La guerra de las galaxias” (Star wars), la ultra popular creación de George Lucas; y “Avatar”, el taquillero largometraje de James Cameron. De lo que puede deducirse, aunque nunca se haya reconocido, que estas dos realizaciones han sido influenciadas por el trabajo de Christin y Mezieres.

De todas maneras, el parecerse a las cintas de Lucas y Cameron deja la sensación de un deja vu; (lo he visto antes), lo cual afecta de alguna manera los alcances de la propuesta. Sin embargo, si el espectador logra superar ese escollo, puede disfrutar de un relato de aventuras más o menos tradicional con un impresionante diseño visual. Y seguir sin mayores exigencias las agitadas correrías de los juveniles oficiales militares Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Clara Delevingne) a través de los múltiples escenarios virtuales de un lejano futuro. Ambos embarcados en salvar de la extinción a los habitantes de un planeta destruido por una oscura amenaza, que a su vez podría poner en jaque la seguridad del universo.

Los mejores momentos son aquellos en los que el realizador apuesta por los efectos visuales con un buen sentido de la aventura. Como ocurre en la larga secuencia del mercado virtual, en el divertido encuentro de Valerian con la camaleónica imitadora Bubble (encarnada por la cantante Rihanna), o en la escena en que una secuestrada Laureline está a punto de ser sacrificada como comida del día de un monstruoso rey alienígena.

En su conjunto el resultado no posee mayor originalidad, salvo sus variados e imponentes escenarios creados digitalmente, así como la presencia de algunas de sus aproximadamente 200 especies extraterrestres.

Por Enrique Silva Orrego

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