COCO: OTRO GRAN ÉXITO DE PIXAR

Pixar revolucionó hace varios años las técnicas de animación, de la mano de su guía John Lasseter. Ha corrido mucha agua desde entonces y “Coco”, la más reciente producción animada salida de sus estudios, demuestra nuevamente una calidad que se impone a puro pulso. Con su enorme creatividad visual, una incuestionable fluidez, su habilidad para los giros dramáticos y humorísticos. Incluso, a través de sus diversas texturas, coloridos escenarios, variopintos personajes y canciones que se ajustan a lo que la historia quiere expresar.

 

El recuerdo de “El libro de la vida” (The book of life), eficiente película animada de 2014 producida por Guillermo del Toro y dirigida por Jorge R. Gutiérrez, todavía está fresco. Esta cinta tocaba también -y con gran imaginación- la tradicional fiesta mexicana del Día de Muertos. Sin embargo y pese a la existencia de este previo largometraje, “Coco” brilla con luz propia. Esa potente luz de varios de los mejores trabajos de Pixar.

 

La aventura, realizada por el experimentado Lee Unkrich y su joven colega Adrian Molina, desarrolla la confrontación de un niño mexicano con el complicado y accidentado pasado de su familia. Miguel es un chiquillo aspirante a músico. Está convencido de que su tatarabuelo fue una gran estrella de la farándula y pretende emularlo. Empero, una prohibición ancestral dentro de su propio entorno será un obstáculo casi infranqueable para él. Hasta que su ingreso en la Tierra de los Muertos, durante la tradicional festividad local, le permitirá hallar las claves para resolver el misterio. El cual implicará de manera relevante a su bisabuela Coco.

El viaje de Miguel a ese mundo paralelo es emocionante y peligroso, pero al mismo tiempo revelador sobre el estrecho lazo que une a vivos y muertos a través de la memoria. Un culto al que la puesta en escena le da una dinámica precisa, que se revela en toda su magnitud en ese universo alterno pleno de colores y luces en el que las correrías del niño, en medio de centenares de difuntos, se van tornando más intensas. Para llegar hasta la figura de su ídolo máximo, combinación de Jorge Negrete y Pedro Infante, Miguel pondrá en riesgo su propia vida, luego descubrirá una verdad que nunca imaginó y será recompensado.

El público será igualmente recompensado, además de la visión de “Coco”, con el cortometraje “Olaf’s frozen adventure”, que se proyecta antes del espectáculo principal. Están avisados.

Enrique Silva Orrego

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