EL PLANETA DE LOS SIMIOS: LA GUERRA

Buen corolario para la moderna y altamente tecnológica trilogía de El planeta de los simios, iniciada en 2011 por Rupert Wyatt y continuada por Matt Reeves en 2014 y ahora. Quienes esperen un escenario bélico de corte épico, como ocurría efectivamente en la película previa, pueden decepcionarse. La nueva cinta de Reeves propone, más bien, el conflicto interior del simio César, su descontrolada sed de venganza.

El enfrentamiento entre humanos y simios lleva ya un tiempo, y César no ha logrado proteger del todo a su comunidad del avance del enemigo. Al mando de un implacable comandante (Woody Harrelson), a todas luces inspirado en el coronel Kurtz interpretado por Marlon Brando en la célebre “Apocalypse now”; (1979), los humanos parecen tener todo controlado. Sin embargo, la fiereza del líder de los primates saldrá a relucir tras el asesinato de su esposa e hijo mayor. La cruzada emprendida se ilustra recurriendo a diversos elementos no solo afines al género bélico, sino también al cine de aventuras y hasta el western. Por ejemplo, el reducido grupo encabezado por César -con un pintoresco chimpancé que se suma por el camino- en una misión casi suicida en busca del enajenado Harrelson.

Puede objetarse una cierta ingenuidad en el desarrollo de la fuga de los simios del campo de concentración. Similar a tantos otros y mejores escapes en la larga historia de Hollywood, pero forma parte del paquete y no invalida la fluidez de la propuesta, además dotarla de una necesaria tensión. Ya nos acostumbramos a que los escenarios naturales puedan ser parcial o totalmente digitales, o que los monos hayan sido elaborados a partir de la captura de movimiento. Todo luce muy real y eso permite que la acción avance sin baches. La narración tiene un marcado tono melancólico que frena un tanto la épica, pero el violento desenlace pone las cosas en el orden efectista esperado.

Ciertamente, la caracterización de Andy Serkis, siempre a cargo del movimiento corporal y los gestos de César, resulta fundamental para el éxito de la realización. Todo el frenesí del personaje y su modélica representación son un logro indiscutible del actor británico. La trilogía se cierra aquí, pero los simios volverán. La aparición de la niña humana que no puede hablar y es bautizada como Nova -en clara alusión al personaje adulto encarnado por Linda Harrison en la clásica versión de 1968- así lo determina. Estaremos atentos.

Por Enrique Silva Orrego

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