Escucha a tu cuerpo

Es hoy el día que llega mi bebe, la emoción me llena y los nervios también. Vendrá por inducción y será parto natural, eso es muy bueno porque voy a poder retomar mi vida, mi rutina, mi pasión mucho más rápido. Ya saben, correr. De un momento a otro, las cosas se complicaron y pasamos de un parto natural a una cesárea de emergencia.  No había espacio para negociar y solo recuerdo que en ese momento pensé en muchas cosas (nunca me habían operado) miedo a la anestesia, miedo a la cesárea de la que ya me habían hablado horrores pero sobretodo y principalmente el miedo a un hecho irrefutable, mi recuperación iba a tomar más tiempo.
Nació Bastian, un 11 de septiembre a las 5:45 pm, sanísimo y pesando 3 kilos 200, llegan los amigos, las visitas, la familia. Son días intensos de aprendizaje y de mucho cansancio. Por una mágica y extraña razón, la cesárea no fue tan complicada como lo esperaba y traté de estar muy activa desde el día siguiente. Mi recuperación, a decir de otras madres que pasaron por lo mismo, era sorprendente.

Llegamos al 11 de octubre, un mes del parto y mi momento marcado para volver a mi rutina. Algunos me aconsejaron esperar más y otros que empiece de a poquitos. Confieso que es difícil hacerlo cuando hace unos meses atrás corrías unos 6 km diarios en promedio a un buen ritmo.

Enorme tentación correr tu misma ruta, tu misma velocidad a ver si jalas. Bueno lo intente y no llegué ni al kilómetro con aire suficiente, imposible de lograr luego de un año de para.

Las dos semanas siguientes fueron iguales pero cada día me sentía más agotada, lenta y aparecían algunas molestias en el talón que nunca había tenido. Las ganas le ganaron a la razón y seguí exigiéndole a mi cuerpo.  Para ir más lejos me inscribí en una carrera pequeña de 5k como para calentar motores.Llego el día de la carrera y nuevamente la razón se quedó dormida, hice la carrera con el orgullo sangrando, casi ahogada, tratando de caminar muy poco, exigiéndome al máximo y llegué. Desde ese momento se escribía una nueva historia que aunque no me guste es importante compartirla para aprender y advertir.

Todo ese esfuerzo acumulado, el embarazo, la lactancia, la revolución en las hormonas, las malas noches, los 8 kilos de sobrepeso restante, la carrera y quien sabe que más desencadenaron una fila de dolores que iban en aumento. Resultado final: Dos tendinitis, una en la inserción del talón de Aquiles derecho y la otra en la rodilla izquierda.  El dolor era insoportable y para sumarle tenía un bebe pequeño que atender. Terrible.
El traumatólogo y la fisiatra sugirieron terapias y rehabilitación. Primero una serie de 10 sesiones que incluían magnetos, corriente, ultrasonido, hielo y harta paciencia. El acupunturista que también visité (andaba un poco estresada con el tema) sugirió un cambio en mi alimentación que apliqué en el acto. Comida sana, no chatarra. Incluí la Chia, la linaza molida y el Colágeno dentro de mi dieta diaria. Todo lo necesario para estar bien.
Nueva evaluación de la doctora, ya el talón no dolía, la rodilla había mejorado mucho, ya podía doblarla aunque aún persistían algunos puntos de dolor. La doctora sugirió 15 sesiones más y como uno hace lo que sea por conseguir lo que ama, entonces ahí me ven haciendo mis 15 sesiones, bien obediente.  Tocó laser, electricidad, ultrasonido, hidroterapia y gimnasio.  Los últimos días fueron de mucha carga a la rodilla y la respuesta  fue positiva.
Ahora estoy a puertas de hacerme la ecografía  final para verificar que todo está bien, porque a mi insistencia quiero verlo con mis ojitos aunque la doctora ya me dió de alta. Ya mismo tengo el corazón emocionado y con mucha esperanza.  Cuento los días para volver a las pistas pero esta vez con prudencia, amarrando el corazón y dejando a la razón hacer su trabajo.Hay varias lecciones aprendidas en todo este proceso, quizás la más importante es que debes escuchar a tu cuerpo cuando te pide descanso, que te lo tomes con calma y más si eres una mujer que acaba de ser mamá, así sea que por fuera te veas bien y te sientas mejor que nunca, recuerda que por dentro hay mucho que se está acomodando otra vez.

Tengo fe que el 2015 será un año de muchos reencuentros, con los viejos amigos del running, con mi Garmin, mis zapatillas, mis proteínas, con la ruta, el sudor, con mi talla de ropa ideal, con las carreras y retos. Será el reencuentro con mi lugar feliz.(Running News – Peru Runners  – Diciembre 2014)

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