GOOD TIME: VIVIENDO AL LÍMITE

Grato estreno local el de “Good time: Viviendo al límite”, el primer largometraje de los hermanos estadounidenses Josh y Benny Safdie que llega a nuestra cartelera comercial. Filme exhibido con gran aceptación en el Festival de Cannes 2017 y proyectado luego en el Festival de Lima del año pasado.

De ascendencia siria, por parte de padre, y judío-rusa, por el lado materno, los Safdie son unos jóvenes cineastas independientes sumamente hábiles. Autores de varios cortos y algunos documentales, sus largometrajes de ficción los han dado a conocer rápidamente. El suyo es un universo que retrata la marginalidad urbana, el mundo de los perdedores, con una peculiar intensidad. Prueba de ello es “Heaven knows what” (2014), inspirado relato sobre las correrías de una drogadicta. Y mejor aún “Good time”, que contempla las desventuras de dos hermanos al margen de la ley.

Acostumbrados a llevar a cabo otras tareas además de la dirección, como la escritura de guiones o la edición y el sonido (estas dos últimas en el caso específico de Benny), los Safdie han conseguido una compenetración tan válida como la que exhiben, por ejemplo, los consagrados hermanos Ethan y Joel Coen. Sin embargo, su impronta está más cerca del estilo -sobre todo en la manera de usar la cámara- de los veteranos hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, quienes curiosamente se han confesado admiradores de Josh y Benny.


La historia de “Good time” es tan irónica como el significado de ese título original, puesto que los hermanos Nikas la pasan realmente mal. Connie (muy bien encarnado por Robert Pattinson) implica a su hermano Nick (Benny Safdie), quien sufre de retraso mental, en el asalto a un banco. Las cosas salen mal y Nick es detenido. Situación que obliga a Connie a buscar la manera de liberarlo, al precio que sea.
Lo relevante de la puesta en escena es la forma en que se va enredando la madeja que tiene en Connie a un perfecto hilo conductor. Cumplir su cometido con el tiempo en contra, en apenas unas cuantas horas, una noche, se va convirtiendo en una misión imposible. Una serie de obstáculos ponen a prueba su resistencia e ingenio. Y por el camino se cruza con personajes tan curiosos y marginales como él, entre los que destacan su neurótica y madura amante ocasional (Jennifer Jason Leigh) y el insignificante pillo (Buddy Duress) sacado por error del hospital.

La película se abre y se cierra casi de la misma manera, con Nick en pantalla. En medio de estas dos capitales secuencias, que revelan una palpable visión del desencanto, se desarrolla toda la aventura criminal emprendida por Connie. Suerte de ‘road movie’ urbana con una narración tan precisa y ajustada que pasa de los primeros planos más contenidos a la violencia gráfica. De los rostros de unos personajes que parecen desorientados a los recorridos urbanos más amplios vistos desde ángulos muy picados. Los Safdie se sirven de una cámara tan movediza y nerviosa como el personaje del fugitivo Nikas. La aspereza de sus imágenes se complementa con un sustantivo trabajo de sonido y una apropiada música de fondo. “Good time” es uno de los mejores estrenos de 2018.

Enrique Silva Orrego

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