LA NOCHE DEL OSCAR

 La nonagésima (90) edición del Oscar, llevada a cabo en Los Angeles, arrancó con un trofeo anunciado. Sam Rockwell era el favorito en la categoría de mejor actor de reparto y se llevó la dorada estatuilla a casa. No hubo sorpresa. Igual en el apartado de mejor actriz principal. Ganó la muy voceada Frances McDormand. Ambos protagonistas de la interesante “Tres anuncios por un crimen”, del británico Martin McDonagh.
McDormand habló de inclusión en su discurso de agradecimiento, como para recordarle al mandatario Trump que en Hollywood las minorías sí importan y hay cabida para todos, al margen de su origen, raza, religión u opción sexual. Asimismo, la escasez de novedades en los últimos tiempos ha sido nuevamente notoria durante el evento, al igual que la más o menos equitativa repartición de galardones. Como para que haya un mayor número de películas con uno o dos premios y el ganador de la noche no sea tan abrumador.

En ese sentido, “La forma del agua” fue la triunfadora de la velada con solo cuatro estatuillas de las 13 por las que estaba seleccionada: mejor filme, director (Guillermo del Toro), música (del francés Alexandre Desplat) y diseño de producción.
La elección de la cinta chilena “Una mujer fantástica”, de Sebastián Lelio, como mejor película extranjera revela una evidente corrección política por encima de las cualidades reales de la cinta, en definitiva interesante pero inferior a la húngara “En cuerpo y alma” o la rusa “Sin amor”.


Tampoco llamó la atención que el Oscar al mejor maquillaje y peinado fuera para “Las horas más oscuras”. Ciertamente una ardua labor que ayudó a Gary Oldman a ganar el suyo como actor principal. Tal vez no sea su mejor interpretación, pero el hecho de ser su primer trofeo hace que lo tomemos como una suerte de reconocimiento a una larga y productiva trayectoria.
Otros ganadores avisados fueron Allison Janney como mejor actriz de reparto por “Yo, Tonya” y la colorida “Coco” en las categorías de mejor largometraje animado y canción. Lo que muchos todavía se preguntan es qué hacía el actor Gael García Bernal desentonando en la introducción del tema musical.

La intención de diversificar a los afortunados se vio claramente reflejada en los premios de guión. El adaptado fue para el veterano y reconocido cineasta James Ivory por el aclamado drama de temática gay “Llámame por tu nombre”, dirigido por el italiano Luca Guadagnino. Y el original fue a las manos del afroamericano Jordan Peele, también realizador de “¡Huye!”, tremendo éxito de público y crítica el año pasado en Estados Unidos. Ninguno podía irse con las manos vacías.
Los premios técnicos resultaron más que merecidos. La bélica “Dunkerque”, de Christopher Nolan, se alzó con tres: edición, edición de sonido y mezcla de sonido. Y la futurista “Blade Runner 2049”, de Denis Villeneuve, obtuvo dos: efectos visuales y fotografia. Este último hizo justicia al notable trabajo de Roger Deakins, nominado en más de diez oportunidades sin ninguna suerte.

Sobre el premio a “Icarus” como mejor documental, no hay discusión. Es bastante bueno. Aunque nuestra preferencia se inclinaba por “Visages villages”, de la francesa Agnes Varda, más creativo en lo cinematográfico.
Finalmente, en lo que podemos definir como una ceremonia discreta, en la que tras 90 años parece haberse perdido la magia de otros tiempos, el momento más grato fue volver a ver en el escenario a la actriz Eva Marie Saint, de 93 años. Coprotagonista de Marlon Brando en “Nido de ratas” (1954), de Elia Kazan, y de Cary Grant en “Intriga internacional” (1959), del maestro Alfred Hitchcock, la veterana artista entregó el trofeo al mejor diseño de vestuario a “El hilo fantasma”. Muy justo, por supuesto, pero premio consuelo a un sólido filme que mereció más. Lo peor de la noche fue el clip de películas de guerra. Demasiadas escenas de cintas modernas y casi ningún fotograma de auténticos clásicos del género. Se vio como si lo hubiera editado un improvisado.

Enrique Silva Orrego

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