LIGA DE LA JUSTICIA

Ya era hora de que Zack Snyder dejara de lado tanta maroma innecesaria, tanta filosofía pueril y se concentrara en contar una historia de la manera más directa posible. Tras la desastrosa “Batman vs. Superman” (2016), mejora sus bonos con “Liga de la Justicia” (Justice League).

Tampoco es que esta nueva cinta de superhéroes de DC Comics sea lo máximo o carezca de pretensiones. Sin embargo, el cineasta abandona su manía de saturar la pantalla con desbordantes efectos especiales, y ya no recarga las acciones más de la cuenta, ni alarga el metraje por las puras. Prefiere privilegiar la fluidez del relato y contar en dos horas una aventura en la que varios paladines de la justicia enfrentan a un peculiar villano.


No hay nada original, ni mayores explicaciones, en la unión de fuerzas de Batman (Ben Affleck), Mujer Maravilla (Gal Gadot), Superman (Henry Cavill), Flash (Ezra Miller), Aquaman (Jason Momoa) y Cyborg (Ray Fisher) para liquidar a Steppenwolf, implacable enemigo dispuesto a convertir al mundo en un infierno. Ayudado por su séquito de alados monstruos pretende ser el amo del universo. El asunto suena familiar, porque la historia concebida por Snyder y Chris Terrio vuelve una vez más sobre el eterno tema del bien y el mal. Y todos sabemos cuál se impondrá en la ficción cinematográfica. En ese sentido, para seguir con atención la narración hay que olvidarse de que lo que ocurre en pantalla ya lo vimos antes y, probablemente, mejor.

La película resulta ligera en su concepción, simple en su construcción narrativa (parece haber sido resumida de un metraje mucho mayor), con secuencias de acción bien dosificadas y una cuota de humor que no desentona. Méritos suficientes para que el pasatiempo sea llevadero. Empero, no todos los superhéroes terminan de cuajar. Los más sólidos siguen siendo Superman (cuya resurrección se halla entre lo mejor del filme) y Mujer Maravilla (Gal Gadot se ha ganado a pulso su personaje). A ellos se suma un divertido Flash. Ben Affleck es el más flojo Batman que hemos visto en mucho tiempo. No convence ni cuando aparece como Bruce Wayne. En cuanto al malo de la película, el digital Steppenwolf es convencional, rutinario, pero tiene gracia.

Dos escenas adicionales se agregan. La primera -muy breve- apenas se inician los créditos finales. La segunda -crucial para los fans que no deben perdérsela- al término, que prepara el terreno para la siguiente película.

Enrique Silva Orrego

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