Lo que juramos

Hace casi 8 años, en el aeropuerto de Ezeiza, tres amigas juraron que algún día harían un viaje juntas, sin hijos, sin esposos, no importaba donde pero debía ser un lugar soñado, ideal para la diversión y el relajo. Todavía no sabían el destino pero si la fecha, cuando una de ellas cumpla los 40 años.
Pasaron los meses y esas 3 amigas se reunieron con las otras 6 que no viajaron aquella vez y en alguna noche de lonche y pandero decidieron contarles a todas lo que habían jurado, como efecto domino inmediatamente todas se sumaron, algunas más decididas y otras dudando si dejar a sus hijos, si el dinero, si el trabajo pero todas dijeron ¡vao! y así también decidieron el lugar, fue casi unánime “CANCÚN”.

Para hacer que ese juramento sea menos doloroso para el bolsillo decidieron ahorrar 5 dolares mensuales en una cuenta que se abrió especialmente para la ocasión, si pues, cinco dolares no suena mucho, seguro no alcanzaría ni para el pasaje pero era una forma de generar compromiso y eso si, si alguna desertaba ese dinero no era devuelto, quedaba para la caja chica de las viajeras. Así pasaron los meses cada una depositando y enviando constancia, haciendo el cuadre de caja y felicitando a las puntuales con estrellita en la frente y jalón de oreja a las tardonas ¡No joroben son 5 dólares! decía la tesorera.

En algún momento de la vida y de sus historias, dejaron de depositar, se perdió el cuadre de la caja, no sabían a ciencia cierta quien había abonado qué y decidieron que el viaje igual se daría pero que aplicarían el bendito plástico. No hay drama, cuando uno quiere puede.
Llegó el 2014 y ella cumplía 40 pero …. embarazada, imposible ir a ese destino con una panza enorme. ¿Donde quedaba las noches de bailar hasta que salgan ampollas? y ¿Tomar todo, hasta el agua de los floreros? con una panza, el plan se iba al agua y decidieron un nuevo objetivo, viajar antes que cumpla los 41. Listo. Ahora había que buscar el mes apropiado para todas, cuadrar agendas de mujeres es un parto seco literalmente, que mi cumpleaños, que mi aniversario, que el cumpleaños de mi hijo, tarea difícil pero de pronto los astros se alinearon y todo cuadró, Mayo era el mes ideal y las fechas elegidas, perfectas.
Era la hora de pasar el sombrero y preguntar ¿Vas o no vas? es ahora o nunca y en ese proceso de las 9 solo 4 de ellas dijeron “llueva o truene, voy” curiosamente de las 3 que juraron inicialmente solo dos de ellas habían dicho el si definitivo.  La pena, la rabia, la impotencia de dejar a las otras y no poder estar todas nos llenó el corazón y la razón, pero hay cosas que aunque se quiera con el alma no se pueden cambiar, eran 4  y no hay lugar al drama queen.
De pronto, la tercera que juró hace 8 años ir, se armó de valor y se sumó. ¡Que paja! Justo ella que le es tan difícil dejar a su familia además de la flojera que le da todo, si todo sobretodo la juerga, era genial saber que quería estar ahí. Y así se abrió un wasap de coordinaciones, para coordinar cada detalle hasta el armado de maletas. ¿Tú tienes? Yo tengo, te presto, lleva por fa, yo llevo, por si acaso, ¿alguien tiene?  yo. Bien solidario todo.
A pocas horas de subir a ese avión, la emoción embarga. Bien vale la pena sufrir las horas que toque estar en el aire, ya saben que odio volar, porque poder celebrar la vida con gente que uno adora es una bendición.  No importa si el hotel no es lo que pensamos, si la comida es un asco, si el clima no ayuda, si el trago… no eso si importa #LaTrue, si todo no sale como lo planeamos. Lo importante es que estamos juntas.
Las 5 viajeras
Ellas (y las que no salen en este collage) son mis amigas de toda la vida, las hermanas que la vida me regaló, las que me conocen como nadie, las que saben lo peor de mi y siguen a mi lado, celebran mis triunfos sin un poquito de envidia y yo celebro los de ellas.
Mis 40 fueron solo la excusa, seguimos como hace 30 años, como hasta ahora, como siempre.

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