MUJER MARAVILLA: WONDER WOMAN

Era un hecho que Marvilla, la superheroína de DC Comics, mejor conocida como “Mujer Maravilla”, iba a tener su propia película. Sobre todo después de su breve aparición en la desastrosa “Batman vs. Superman” (2016), de Zack Snyder. Los productores se han puesto las pilas ante la arremetida de los diversos superhéroes de Marvel en la pantalla grande, incluso en cintas grupales de atracción masiva; por lo que pronto veremos también a la espigada guerrera junto a otros destacados personajes de DC en por los menos dos largometrajes, iniciando con “La Liga de la Justicia”.

“Mujer Maravilla”, la película, como otras varias aventuras fantásticas que empiezan a contar la historia de un superhéroe desde sus orígenes, hace lo propio con Diana Prince (muy bien encarnada por la bella actriz israelí Gal Gadot) , una princesa amazona empecinada en enfrentarse con Ares, el dios de la guerra, después del violento ataque perpetrado por soldados alemanes a la paradisíaca isla donde habita con otras mujeres de su misma estirpe. Diana ignora cómo es realmente el mundo de los humanos, por lo que su lucha para pacificar el universo –en la creencia de que Ares es el culpable de tanta inestabilidad- se compaginará también con una suerte de aprendizaje personal.

La acción se ambienta hacia el final de la Primera Guerra Mundial, en vísperas de la firma del armisticio. Hecho al que se opone el alto oficial alemán Ludendorff (Danny Huston), quien con ayuda de la Dra. Maru (la española Elena Anaya) espera completar la elaboración de un arma química letal para ganar el conflicto y someter a la humanidad. Diana se unirá entonces al espía estadounidense Steve Trevor (Chris Pine) y su equipo de pintorescos ayudantes para cumplir una peligrosa misión, al tiempo que descubre y desarrolla sus poderes, y encuentra su destino.

La idea de darle un cierto sesgo feminista al relato se aprecia desde la elección de una mujer para dirigir la cinta. Responsabilidad que asume con buen oficio la realizadora Patty Jenkins, recordada especialmente por el sólido drama “Monster” (2003), que le valió un Oscar de actuación principal a la hermosa Charlize Theron. A ella se suma, desde luego, la carismática participación de Gal Gadot, cuyas escenas iniciales con Chris Pine son muy divertidas, especialmente al minimizar la fortaleza del hombre en relación a la mujer.

El mérito de Jenkins radica en haber sacado adelante, y con bastante fluidez, un guión que maneja considerables estereotipos y algunas trampas, que se va haciendo muy previsible en el tramo final. Las varias secuencias de acción, desde las que ocurren en la isla de las amazonas hasta las del campo de batalla, constituyen un espectáculo vibrante, siempre apoyadas en efectos digitales de alta tecnología. Por ejemplo, aquella en que la valiente guerrera atraviesa el amplio escenario bélico protegiéndose con su escudo ante las incesantes balas del enemigo. La receta incluye, asimismo, algo de romance y buen humor que no desentonan. Y entre los villanos, tanto Ludendorff como la Dra. Maru aportan la requerida cuota maquiavélica.

Estamos ante un relato de fórmula, con una sólida ambientación de época que la directora sabe aprovechar, y que remite por momentos al cine de espías de los años 30 y 40, y al género de acción bélica que alcanzó una de sus expresiones más populares en la célebre “Los doce del patíbulo” (1967), de Robert Aldrich. Concebido para atrapar rápidamente la atención del público aficionado a las aventuras escapistas, cumple su cometido y es recomendable. Esperemos que cuando esta atractiva Mujer Maravilla -gracias a Gal Gadot- se junte con Batman y Superman, ninguno de los superhéroes se extravíe en los muchas veces aparatosos mecanismos de las fantasías hollywoodenses.

Por Enrique Silva Orrego

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