Nos sobran huevos

(Post escrito para Mamá Culpable)
Todavía me duelen las piernas, bajar las escaleras me cuesta mucho y flexionar las rodillas es fregado, pero la sensación de haber vencido los 21K es indescriptible, sublime, maravillosa sobre todo para mí, que siempre pensé que no podía; menos con tres hijos acuestas y que nunca hice deporte a conciencia.
El domingo 23 de agosto de 2015 corrí la Media Maratón de Lima #106MML y no puedo más de lo contenta que ando.
Para cualquiera que no está acostumbrado a una vida sana, empezar a cambiar hábitos es un desafío enorme.  Y más importante que el día que empiezas, es  el día siguiente,  pues toca mantener la decisión. Confieso que muchas veces comencé dietas, inscripciones en gimnasios, nuevos retos que le hacen bien a mi salud,  pero todos los abandoné.  El autosabotaje era lo mío.
¡Uy! Y ahora podrías pensar que siendo mamá de dos hijos pequeños, con malas noches y cansancio incluido seguro me haría menos constante, más floja y reacia al cambio, pero NO FUE ASÍ. Quizás fueron las ganas que tengo de durarles muchos años, darles un ejemplo saludable,  o quizás la vanidad de volver a verme/sentirme bien… Quién sabe qué,  fue pero lo importante es que encontré la motivación perfecta para dejar el sedentarismo (porque amiga, estaba en el hoyo de la flojera y la modorra) y activar este cuerpo no tan joven ni tan firme, pero sí decidido. ¡Oh sí!
Una vez fijado el objetivo, quedaba cumplir con el entrenamiento. Y aunque todos los días lucho contra mi flojera, la mayoría de veces gano y me pongo las zapatillas. Otros, me dejó vencer y me quedo en mi camita. Ni soy una máquina, ni perfecta (por eso soy @mamaculpable JA! ),  así que si yo lo  hago, cualquiera puede hacerlo.  Un poquito de actitud y ¡YASTA!
La Media Maratón: un triunfo personal
Les haré la historia cortita:  Empieza la #106MML y  todo es fiesta, color, buenas vibras. Al llegar la hora de la partida, suena la chicharra, vuelan los papelitos y los globos rojos. Todos corren por algo y yo lo hago para demostrarme que puedo vencer mis límites. Estoy rodeada de amigos, el entrenamiento previo me decía que iba a ser duro pero no imposible. Lo único que no sabía era que antes de la mitad me iba a ganar la emoción: me quedo sin aire, las piernas duelen pero no hay espacio para abandonar. Entonces voy sumando poco a poco; ganando aire en las bajadas, tomando con calma (MUCHA CALMA) las subidas, agotada, casi sin fuerzas; y  así logro llegar al kilómetro 17. En eso veo a una amiga que decidió no quedarse en su cama el domingo para ir a alentarme con un cartel en mano (¡gracias Anarella!).

 

Díganme ahora,  ¿cómo podía sentirme vencida? No hay manera de abandonar, sigo, entro al Parque de Las Aguas y estoy apenas a 250 metros de la llegada, cuando veo a mi ‘portátil’ esperándome:  mis tres hijos, mi esposo (o mi espeso a veces), mi ahijada, mi sobrino y mis compadres…. ¡¡¡NOOOO!!! Me instalo un tercer pulmón y corro con el corazón. No importa el tiempo, no importa si eres la segunda o la última; lo que importa es que te planteaste un objetivo y no fallaste ¡Qué rica es la sensación de gloria personal!
¿Y  por qué te cuento esto? Dos razones: una porque estoy emocionadaza #LaTrue,  y la otra porque este espacio que hemos construido en #mamaculpable,  todas (ustedes y las cuatro culpables), puede servir para motivar a todas aquellas que sientan que es el momento de salir del hoyo como un día lo hice yo. Correr, caminar, ejercicios en casa, todo vale.
No te voy a engañar, no es fácil, implica mucho sacrificio y constancia pero NO es más difícil que ser madres; así que entrenadas ya estamos, huevos nos sobran #VamosConFe

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