SPIDERMAN: DE REGRESO A CASA

 

Los productores detrás de las franquicias de los superhéroes de Marvel parecen tener las cosas muy claras. No importan mucho los libretos ni la esencia de los personajes. Lo que cuenta es llenar la pantalla con acción, humor y efectos visuales de la más alta tecnología. En lo que respecta al Hombre Araña, la trilogía realizada por Sam Raimi y protagonizada por Tobey Maguire cumplió con ofrecer aventuras coherentes, bien planteadas y con villanos formidables. Andrew Garfield no tuvo la misma suerte en las dos cintas que estelarizó.

Ahora nos toca conocer a un nuevo Hombre Araña, más bien a un “chico araña”, en una película que tiene más de infantil que de sorprendente. “Spiderman: De regreso a casa” (Spiderman: Homecoming) vuelve un poco a las raíces del personaje, pero asumiendo que ya tiene poderes y está decidido a luchar por la justicia. Realizada por Jon Watts, presenta a Tom Holland en el rol protagónico, como un “chico araña” medio desorientado y un Peter Parker escolar, sin las pretensiones periodísticas de las otras aventuras y la serie de dibujos animados.

La nueva caracterización del personaje fue introducida previamente en “Captain America: Civil War” (2016), en una divertida secuencia, con la idea de integrarla luego al equipo de los Vengadores en las siguientes entregas de la franquicia. Algo parecido a lo ocurrido con la Mujer Maravilla –de DC Comics- en “Batman vs. Superman” (2016), para posteriormente regalarle su propia aventura cinematográfica con la bella Gal Gadot a la cabeza.

El largometraje no luce muy ambicioso y se percibe híbrido, como si fuera dos relatos en uno. Por un lado, una comedia adolescente donde vemos al juvenil Peter Parker tratando comportarse lo más normal que puede en sus respectivos entornos, familiar y estudiantil. Por el otro, una aventura de acción en la que este se entrega a su faceta enmascarada para enfrentar a un curioso e inescrupuloso malhechor, el Buitre (bien encarnado por el veterano Michael Keaton).

El realizador intenta cohesionar lo mejor posible las dos vertientes de la narración, pero solo lo logra a medias, acertando preferentemente en las secuencias donde aparece el malvado Keaton, con o sin su traje metálico alado. La mayor parte de lo que concierne a las correrías personales de Peter Parker (las relaciones con su tía y sus compañeros de estudios, el contacto con Tony Stark/Iron Man) son absolutamente convencionales, pura fórmula vista en cientos de películas para niños y adolescentes.

El problema principal de la cinta es que carece de sorpresa y esto hace que se vea como un espectáculo rutinario, con algunos momentos eficaces, como la secuencia del rescate de los compañeros de Peter Parker en el Monumento a Washington. Ojalá que las próximas entregas hagan madurar a este “chico araña” y le den un mayor espesor a sus andanzas.

Por Enrique Silva Orrego

 

 

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