THE BEGUILED (El seductor)

Sofia Coppola tenía muy claro que su versión de la novela de Thomas Cullinan iba a ser muy personal e intimista. Por eso se percibe lógico que la directora estadounidense no haya querido hacer de “The beguiled” (mal traducida como “El seductor”) un remake de la notable película de 1971 que dirigió Don Siegel con Clint Eastwood de protagonista, y que en su momento se tradujo, más apropiadamente, como El engaño”. Su realización es, más bien, una relectura del libro.
La historia transcurre en 1864, durante la Guerra de Secesión, en una zona rural del sur de Estados Unidos. La rutina de una escuela para señoritas se ve completamente alterada con el accidental encuentro de un soldado enemigo desertor y herido dentro de la propiedad. Presencia intrusiva que no tardará en complicar la tranquilidad de las pocas mujeres, entre adultas y menores, que habitan el casi desolado lugar.
Coppola fue muy criticada por ciertos sectores mediáticos -que la señalaron de racista- al eliminar del relato el importante personaje de la criada afroamericana, presente en la novela y también en la versión de Siegel. Situación que, con el derecho creativo que la asiste, la cineasta salva al inicio de la cinta, sin cometer ninguna arbitrariedad. En la escena en que la adolescente Amy (Oona Laurence) encuentra herido al cabo John McBurney (Colin Farrell) mientras recoge unos hongos y le manifiesta que los esclavos han huido.
Si bien la adaptación de Coppola palidece en comparación con la de Siegel, no está exenta de ciertos méritos, como su excelente trabajo visual, su cuidada ambientación de época o su propuesta de pieza de cámara. Sin embargo, su mirada distante, seguramente por tratar de darle un aliento diferente, más contenido, a la narración, le resta la energía -que sí posee el filme de Siegel- que el material requería.
En ese sentido, apenas si se registra el poder seductor del visitante. Empero, la cineasta asume que con eso basta para que Martha (Nicole Kidman), la directora del internado; la profesora Edwina (Kirsten Dunst) y la alumna Alice (Elle Fanning) sean presas fáciles de este. De hecho, los cálculos de McBurney apuntan a hacer lo que sea para permanecer allí, oculto. Pero también se deja abierta la posibilidad de huir con Edwina, la única que manifiesta su intención de partir. Ocurre, no obstante, algo imprevisto que le da un giro sustancial al relato.
Coppola se toma demasiado tiempo en la contemplación del entorno, en sugerir la calentura hormonal o el despertar sexual, pero resuelve la crisis con imprecisa rapidez. Potencia correctamente las relaciones femeninas, con actuaciones sólidas aunque no especialmente brillantes, pero no consigue superar la debilidad del personaje del cabo, el menos convincente en todo caso.
Esta revisión de “The beguiled” luce como una versión resumida de la película de Don Siegel. Curiosamente, obtuvo el galardón a la mejor dirección en el pasado Festival de Cannes. Demasiado premio para su autora.

 

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