Una embarazada en ruta

Muchas mujeres, al quedar embarazadas, temen practicar un deporte y restringen su actividad física al mínimo pero lo cierto es que hacer deporte reporta muchos beneficios durante el embarazo, a menos que el doctor te pida reposo absoluto como fue en mi caso. Cuando pasa la etapa de riesgo ya te puedes lanzar nuevamente a la actividad y en el caso del running puedes seguir haciéndolo sin problemas hasta que tu cuerpo decida, es decir hasta que te sientas cómoda.
El pasado domingo 20 de Julio se realizó la carrera por el Diálogo, cinco kilómetros organizados por Peru Runners, la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad y la Presidencia del Consejo de Ministros, fue una oportunidad ideal para empezar a escribir en este espacio con una experiencia real de cómo la panza de 7 meses y yo decidimos participar.
Hacía tiempo que no me inscribía en una carrera, así que andaba con un poco de ansiedad el día anterior. Alistar la ropa y ahí viene lo más complicado, encontrar ropa cómoda y que te entre en esta etapa es lo más difícil. Sugiero siempre usar un soporte para la barriga porque el correr es una actividad que tiene impacto y puede llegar a ser muy incómodo sentir que la panza va para arriba y para abajo, no es muy simpático. Logré encontrar algo que me ayudará a sostener la panza y que sea cómodo para el esfuerzo.


Amaneció, lista y en camino a la Plaza de Armas, había que llegar antes de las 8 am para la concentración. Qué sensación tan rara volver a las pistas, siendo la única con la panza tan grande era  imposible pasar inadvertida, fue un reencuentro con amigos runners y un reencuentro con la pasión de correr. Obvio no iba a correr los 5 km porque mi panza estaba grande pero si decidí caminarlos a mi máxima velocidad. Siento que caminar y correr tiene los mismos beneficios finales siempre y cuando camines con una velocidad sostenida por un periodo más largo de tiempo.

 

Momento de la partida y salieron todos, felices, corriendo, motivando. Fue espectacular volver a pasar por los papelitos picados, las cámaras y los aplausos. Que linda sensación y esta vez no la vivía sola si no con mi pequeño Bastian en la panza (así se llamará mi little runner). Empezamos los primeros metros y ya estaba a punto de acomodarme los audífonos cuando decidí no usarlos, quería escuchar a todos los que pasaban, la respiración, el esfuerzo, hasta el ruido mismo de las calles.
Como habíamos decido caminar era obvio que nos iban a pasar todos, desde el grupo de runners, todos los grupos de las distintas fuerzas armadas, academias pre militares, los bomberos, hasta nos pasó la ambulancia. Felizmente en el camino encontré a un señor que estaba en recuperación por una operación, era su primera vez en una carrera así que decidimos acompañarnos hasta el final. Por el kilómetro cuatro la panza ya pesaba pero no había que desistir, la llegada era en el Parque de las Aguas y llegaríamos como sea.*Este bebe es muy intenso y todo el día se mueve pero cuando estoy caminando se queda quieto, es como el movimiento lo arrullara, quizás sabe que el correr / caminar hace feliz a mamá *

Llegué al Parque de las Aguas junto con mi compañero de ruta y aunque nadie nos esperaba en la llegada estábamos felices, con la sonrisa clavada en el rostro porque no arrugamos en el desafío. Él con el parche de la reciente operación y yo con la panza hinchada de emoción, nos sentíamos ganadores.
De eso se trata la vida, de nunca abandonar y completar los retos. Ahora sigo en mi maratón personal con casi 8 meses de embarazo, algo cansada pero esperando el kilómetro final para abrazar a mi Bastian, que sin duda es el mejor de los triunfos.
(Fuente Running News – @PeruRunners – Agosto 2014 )

Comentarios

share post :
Facebook
Twitter
Pinterest
Instagram
Youtube
Snapchat